Revisión histórica del semanario El Mundo Ilustrado (1894-1914), en sus diez etapas, a partir del análisis de sus carátulas y portadas

MARTHA EUGENIA ALFARO CUEVAS
Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de las Artes Plásticas.
Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

Revisión histórica del semanario  El Mundo Ilustrado (1894-1914), en sus diez etapas, a  partir del análisis de sus  carátulas y portadas.
Diseño y Sociedad – Otoño 2013-Primavera 2014- UAM Xochimilco.

Palabras Claves

Porfiriato
Revista El Mundo Ilustrado
Diseño editorial
Portadas
Dibujantes
Fotógrafos

El estudio de las carátulas y portadas del semanario El Mundo Ilustrado (1894-1914) permite establecer por lo menos tres líneas de investigación: 1) los diferentes periodos que tuvo la revista a lo largo de su vida, de acuerdo a los cambios de propietarios; 2) la comprobación de que el diseño gráfico ya estaba consolidado en México desde el siglo XIX; y 3) el rescate y valoración del trabajo de los ilustradores que colaboraron en su rea- lización, ya que a pesar de su gran calidad artística muchos de ellos se encuentran en el anonimato.

Keywords

Porfiriato

Magazine El Mundo Ilustrado

Design editorial Covers

Artists Photographers

 

The study of the covers and front pages of the weekly journal El Mundo Ilustrado (1894- 1914) allows to establish at least three lines of research: 1) the different periods the maga- zine had throughout its life, according to the change of ownership; 2) the proof that graphic design was already established in Mexico since the nineteenth century, and 3) the rescue and assessment of the work of illustrators who con- tributed to its realization, since many of them are anonymous despite its high artistic quality.

 

Introducción

La consulta del semanario El Mundo Ilustrado resulta ser una lectura prácticamente obligada para todos aquellos interesados en la sociedad mexicana de finales del siglo XIX, debido a la gran riqueza de información que puede brindar; en especial resultan cautivantes sus carátulas y portadas debido a su gran calidad artística y de composición editorial. Debido a que a lo largo de los veinte años que duró la publicación no se repitió ninguna portada, resultan ser además fuentes de información de los acontecimientos más relevantes de México y del mundo en ese momento.*

Este semanario y el periódico El Imparcial fueron dos de las publicaciones más emblemáticas del porfiriato; ambas pertenecieron a Rafael Reyes Spíndola, empresario que se propuso la meta de hacer una revista que pudiera competir en calidad con cualquier otra que se editara en Europa y Estados Unidos, lo cual consiguió al cabo de cinco años de su fundación. El Mundo Ilustrado hizo honor a su nombre ya que, además de incluir en sus editoriales noticias relevantes de lo que ocurría en el mundo occidental, todas sus páginas estuvieron profusamente ilustradas, tanto con dibujos realizados espléndidamente por los artistas que colaboraron en ella, como con fotografías.

La observación minuciosa del semanario y de sus portadas ha permitido desarrollar varias líneas de investigación: la primera es la división de su existencia en diez periodos que permiten estudiar la revista de acuerdo con los cambios de propietario, así como con los consecuentes cambios de formato y de diseño. La segunda hipótesis lleva a comprobar que el diseño gráfico se gestó en México en el siglo xix, porque ya existían las condiciones tecnológicas e industriales que permitían una producción, distribución y consumo de manera masiva en nuestro país. Esta propuesta se opone a las posturas de otros investigadores que han incursionado en el poco estudiado campo de la historia del diseño en México. Así, Luz del Carmen Vilchis considera que la actividad gráfica desarrollada en nuestro país en el siglo XIX corresponde solamente a los antecedentes de esta nueva profesión y propone el año de 1910 como punto de partida del diseño gráfico en México.1 Por otra parte, Manuel Álvarez Fuentes y Dina Comisarenko opinan que el diseño como actividad profesional se desarrolló en México después de la Segunda Guerra Mundial.2 Este mismo planteamiento es compartido por María González de Cossío, quien plantea que a partir de 1950 se dieron las condiciones para el establecimiento del diseño gráfico en el país.3 Finalmente, la tercera línea de investigación consistió en la identificación, para su posterior valoración, de los artistas que realizaron el diseño gráfico del semanario, ya que además de hacer las carátulas y portadas, diseñaron los cabezales de las diferentes secciones e ilustraron las noticias, cuentos o poemas.4 A lo largo de toda la historia se pudieron detectar más de veinte: Leandro Izaguirre, Jesús Martínez Carrión, José María Villasana, Carlos Alcalde, Julio Ruelas, Bribiesca, Alfredo Flores, Eugenio Olvera, Rafael Lillo, Antonio Gedovius, Godoy, Sixto, Alberto Garduño, Severo Amador, F. Peón del Valle, J. de M. Pacheco, H. Hernández, Iriarte, J. Molina, J. L. Trosso, M. Toledo y Noriega, entre otros. Algunos de ellos tuvieron una participación fugaz; otros colaboraron de manera intensa solo al inicio de la publicación, como fueron Leandro Izaguirre, José Martínez Carrión y José María Villasana; finalmente, estuvieron los ilustradores que trabajaron prácticamente durante todo el tiempo de vida de la revista, como fueron Carlos Alcalde, Antonio Gedovius, Rafael Lillo y Alberto Garduño. Es importante señalar que casi todos estos ilustradores hicieron estudios en la Escuela de Bellas Artes y que, además de su trabajo en el semanario, muchos de ellos exponían obra plástica y contaban con cierto reconocimiento.También es necesario señalar que hubo fotografías en la ilustración de muchas portadas. En su realización participaron los fotógrafos más importantes del porfiriato como: Manuel M. Ramos, Valleto, Marck, Mack, Lange, Guillermo Kahlo, M. Torres, Octaviano Mora, Arriaga, Chávez y Lupercio. Aunque por ahora sólo se les menciona, su estudio podría llevar a otra línea de investigación amplia y compleja.

PRIMER PERIODO

Comprende desde su primer número llamado “prospecto”, publicado en la ciudad de Puebla el domingo 14 de octubre de 1894 y finaliza en el mes de junio de 1895. En este periodo la revista se llamó El Mundo. Semanario ilustrado. Su dueño fue Rafael Reyes Spíndola y su primer director Julio Poulat. Los primeros diez números fueron impresos con el apoyo del gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez.5 Sin embargo, como Reyes Spíndola tenía toda la intención de que se publicara la revista en la Ciudad de México, desde el primer número aparecieron dos direcciones: la primera perteneciente a la ciudad de Puebla, en la calle de Independencia número 6, apartado 100; y la otra en la Ciudad de México en 2ªm de las Damas número 4, apartado 87-B. Los primeros números fueron hechos con papel de muy baja calidad.6

En cuanto al diseño editorial, es relevante señalar que a lo largo de los veinte años que duró la publicación los cabezales fueron dibujados. Esta característica le dio una granriqueza tipográfica porque los diseñadores jugaron con la composición de las palabras que integraban el título, sin considerar el espaciado entre las letras. El primer cabezal presentó una composición integrada por dos globos terráqueos ubicados en los extremos del encabezado, cada uno de ellos apoyado en un cúmulo de nubes. En su centro se encontraban las palabras EL MUNDO en caja alta dispuesta en un semicírculo. La tipografía era de la familia grotesca o palo seco en bold. Abajo de las dos palabras EL MUNDO, se colocó el subtítulo: Semanario ilustrado, en formato horizontal; se utilizó tipografía en bold, sin patines. En el siglo XIX, pertenecía a la familia de letras conocida como egipcia. 7 Como fondo había dos estrellas que con sus rayos iridiscentes abarcaron todo el espacio. En esta época no se manejaron carátulas en la revista, solo portadas en donde se mostraba la fotografía de algún edificio o monumento que se hubiera construido o remodelado en la época de Díaz. Se combinó la imagen con texto (Figura 1).

SEGUNDO PERIODO

En esta etapa, que va de junio de 1895 a diciembre de 1896, la revista comenzó a publicarse solamente en la Ciudad de México, Aurelio M. García sustituyó en la dirección a Julio Poulat. En este momento, Reyes Spíndola se ocupó de mejorar su calidad. En una nota aparecida el 24 de febrero de 1895 se informaba a los lectores que se había adquirido una completa y finísima maquinaria proveniente de Europa… “pues no olvidamos el ofrecimiento hecho hace poco de presentar nuestro periódico capaz de compararse con los mejores de su género”.8 Antonio Saborit señaló que se invirtieron más de doce mil pesos en el taller de fotografía y quince mil en una prensa plana de la marca Lewis & Block, con dichas adquisiciones la factura de la publicación mejoró considerablemente.

Como una gran promoción y para atraer a más suscriptores se ofreció la novela por entregas titulada Perucho, nieto del Periquillo, por un devoto del Pensador mexicano, que fue ilustrada por los dibujantes Leandro Izaguirre, Carlos Alcalde y Jesús Martínez Carrión. 9 En esta etapa dominó la participación de Izaguirre en las ilustraciones de las portadas. La mayoría de ellas tuvieron un toque costumbrista que recreaba la vida cotidiana del México de entonces. En el interior participaron otros ilustradores como H. Hernández y Noriega.

Para junio de 1895 se indicaba en una nota a los lectores de El Mundo que ya había cinco mil suscriptores, para hacer más atractiva la revista se publicaron en esa etapa números especiales. En ese año, se editó uno para las fiestas decembrinas en el que participaron José María Villasana, Jesús Martínez Carrión, Olvera y Noriega. Para el primer semestre de 1896 el semanario publicó dos suplementos humorísticos, el primero el 23 de febrero y el segundo el 3 de mayo.10

En julio de 1896 las oficinas administrativas cambiaron de domicilio a la calle de Tiburcio número 20. En una nota editorial informaban a los lectores que ya se habían gastado cerca de sesenta mil pesos en mejoras y que probablemente se necesitaría más, pero que toda esa inversión valía la pena ya que se encontraban en circulación 8 000 ejemplares.11

Del 21 de julio al 28 de diciembre de ese año, la publicación estuvo integrada por una carátula o portada externa y por la interna. En la carátula hubo un cambio en el diseño del cabezal anterior que solo duró ese semestre. Estuvo formado por un solo globo terráqueo en el centro, situado sobre un cúmulo de nubes, dos estrellas de seis puntas se ubicaban a los extremos del cabezal, sus rayos iridiscentes cubrieron toda la composición, encima de dicho grabado se colocó el título EL MUNDO, tipografía en caja alta, bold, con patines. Esta familia de letras fue conocida en el siglo XIX como condensadas romanas.12 El subtítulo, Semanario ilustrado, con la misma tipografía en minúsculas, se colocó abajo del globo terráqueo (Figura 2). El diseño del cabezal en las portadas internas fue mucho más sencillo, apareció solamente el título EL MUNDO, de manera horizontal con tipografía sin patines en bold, equivalente a la familia egipcia de acuerdo con el libro de muestras de Cumplido. Se eliminó el subtítulo. Leandro Izaguirre fue quien realizó la mayor parte de las portadas e ilustraciones, aunque también hubo una participación importante de Carlos Alcalde y de Jesús Martínez Carrión. En el segundo semestre de 1896 comenzó a hacerse notorio un predominio de los dibujos de Villasana, seguidos por los de Carrión y Alcalde.

TERCER PERIODO

Se inició a partir de enero de 1897 y concluyó en diciembre de 1899. Hasta este momento figura ya de manera oficial como director de la revista Rafael Reyes Spíndola y, como gerente, Fausto Mogel. Clara García comentó en su libro El Imparcial que Reyes Spíndola compró la totalidad de las acciones de la empresa que producía El Mundo y El Imparcial.13 La agencia de los hermanos Goestchel, asociados con Novaro, se dedicó en exclusiva a la comercialización de los espacios publicitarios.14

En esta etapa solo se manejó una portada, el cabezal fue el mismo que se diseñó para las portadas internas del último semestre de 1895 en donde el título El Mundo se colocó de manera horizontal, sin ningún otro adorno, con tipografía sin patines en bold, perteneciente a la familia egipcia.15 Se eliminó el subtítulo. El ilustrador que tuvo una mayor participación en 1897 fue José María Villasana (Figura 3), otros artistas que también diseñaron portadas en ese momento fueron Julio Ruelas (Figura 4), Jesús Martínez Carrión y Carlos Alcalde. En 1898 se incorporaron los ilustradores Bribiesca y Olvera. En esta etapa se inició la participación de los fotógrafos Valleto y Lupercio.

Durante los años que van de 1896 a 1898, la revista se caracterizó por mostrar temas costumbristas en las ilustraciones de sus carátulas y portadas. Izaguirre, Villasana y Martínez Carrión supieron reflejar en sus obras la cotidianidad de la sociedad decimonónica mexicana, con toda su riqueza. Sus trabajos fueron similares a los de José Guadalupe Posada en cuanto a calidad y a la habilidad de reflejar las graves contradicciones del régimen de Porfirio Díaz. Esto lo lograron porque “disfrazaron” sus ilustraciones con sarcasmo y burla. Gracias a eso, la clase social más desfavorecida por el sistema de entonces estuvo presente, paradójicamente, en la revista más oficial y elegante del porfiriato (Figuras 5 y 6).

Los temas costumbristas fueron disminuyendo considerablemente en las portadas a partir de 1899 para dar paso a otros, como grabados de artistas europeos occidentales, retratos de personajes ilustres, fotografías de fiestas cívicas o religiosas del momento o la representación en fotografía o grabado de actividades relevantes de los dirigentes del régimen, entre otros.

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Figura 1. El Mundo. Semanario ilustrado, portada única, 18 de noviembre de 1894. Monumento a Colón, Carlos Alcalde.
Figura 2. El Mundo. Semanario ilustrado, portada única, 3 de noviembre de 1895. Carnet Leandro Izaguirre.

CUARTO PERIODO

Inicia en enero de 1900 y finaliza en diciembre de 1903. La primera particularidad de esta etapa fue el cambio del nombre de la revista que a partir de ese momento se llamó El Mundo Ilustrado. El cabezal de la portada tuvo una tipografía de palo seco regular en mayúsculas, cada palabra abría con una letra capitular. En el siglo XIX, pertenecía a la familia de letras extendidas egipcias16 (Figura 7).

 

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Figura 3. El Mundo. Semanario ilustrado, 18 de abril de 1897, portada única, “La horchatera”, dibujo de José María Villasana.
Figura 4. El Mundo. Semanario ilustrado, 19 de diciembre de 1897, portada única. “En las posadas” dibujo de Julio Ruelas.
Figura 5. El Mundo. Semanario ilustrado, portada del Suplemento humorístico, 3 de mayo de 1896. “Una toilette difícil”, de Jesús Martínez Carrión.
Figura 6. El Mundo. Semanario ilustrado, portada del 10 enero 1897, “Los desheredados”, de José María Villasana.

Este periodo se caracterizó por un predominio de ilustraciones y grabados de origen europeo mucho más académicos y por la desaparición de las escenas costumbristas; no obstante, su calidad es indiscutible.

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Figura 7. El Mundo Ilustrado, 6 de mayo de 1900, portada interna, “La ciudad de París”, cuadro de M. Moureau-Vauthier.

 

QUINTO PERIODO

Esta etapa va de enero de 1904 a diciembre de 1908. En la editorial fungió como director Rafael Reyes Spíndola, en la gerencia su hijo Luis Reyes Spíndola y, como secretario de redacción, José Gómez Ugarte. En una nota del 27 diciembre de 1903 se mencionaron todas las mejoras que se iban a hacer a la revista a partir del 10 de enero de 1904. En primer lugar, indicaron que no se iba a apartar de su formato original, pero que este sería más elegante. Con ese fin, se incorporó en cada número una portada inicial a todo color que serviría de carátula. Igualmente, se comprometieron a publicar mensualmente en volúmenes impresos y encuadernación rústica novelas de los autores más notables para repartirlos como primicias entre sus suscriptores. Señalaban que el costo aislado de dichas novelas en las librerías era por lo menos de 1.50 pesos. Asimismo, mencionaron las mejoras que también se iban a hacer en la sección de anuncios:

los anuncios irán distribuidos de manera que resalte a primera vista su importancia, y están ilustrados con fotografías o figuras artísticas que los embellezcan y atraigan la atención del público […] Los comerciantes tendrán en lo sucesivo en El Mundo Ilustrado, el órgano más a propósito para anunciar sus mercancías, pues contamos al efecto con la más variada colección de modelos de avisos, tanto a una tinta como a colores.17

Se considera que esta fue la época de oro del semanario por varias razones. Una de ellas fue que Reyes Spíndola se ocupó de actualizar constantemente su producción. En un artículo publicado en 1904 titulado “El periodismo moderno” se hizo una descripción exhaustiva de las oficinas y talleres de la casa editorial del director de El Imparcial, El Mundo diario y El Mundo Ilustrado. El reportero comentó que se acababan de adquirir dos prensas planas de la fábrica Walter Scott con una rapidez de tiro que excedía los tres mil ejemplares y el plegamiento de cuatro mil quinientas hojas por hora. También tenían una prensa mayor que lograba imprimir noventa y seis mil ejemplares por hora a tres distintos colores, además del negro. Contaban, además, con distintos talleres de electropía y fotograbados. Como prueba irrefutable de la gran modernidad que tenían las instalaciones, el reportero aseguraba que todas las máquinas eran movidas por energía eléctrica.18 El edificio estuvo ubicado en la 2ª. calle De las Damas (hoy Bolívar) y fue construido por el arquitecto Antonio Rivas Mercado. En el último piso habitó la familia Reyes Spíndola, lo que le permitió al empresario estar al tanto de su negocio.19 Por otra parte, se contó con los redactores y analistas más probos del porfiriato, tales como Luis G. Urbina, Justo Sierra, Amado Nervo, Manuel Gutiérrez Nájera, Manuel Flores, José Juan Tablada, Rubén Darío, Juan de Dios Peza, Carlos González Peña, José Santos Chocano, Manuel José Othón, Juan Ramón del Valle Inclán y Enrique González Martínez, entre otros.20 Finalmente, la publicación en este periodo alcanzó una gran calidad, tanto en los artículos presentados como en el nivel artístico de sus ilustraciones. En las portadas externas o carátulas los ilustradores tuvieron una gran libertad, no hubo una sola carátula que se repitiera. Predominó el dibujo con influencia de artistas europeos como Jules Chéret, Eugène Grasset, Alphonse Mucha, Aubrey Vincent Beardsley, Henri Cassiers, Henri de Tolouse-Lautrec y Pierre Bonnard21 (Figura 8).

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Figura 8. El Mundo Ilustrado, 29 de mayo de 1904, carátula o portada externa, de Alfredo Flores.
Figura 9. El Mundo Ilustrado, 30 de octubre de 1904, portada interna, “Cabeza de estudio”, de C. Godoy.
Figura 10. El Mundo Ilustrado, 6 de mayo de 1906, portada interna, “El pan de cada día”, fotografía de Manuel Ramos.

Las portadas internas fueron en blanco y negro y mantuvieron a lo largo de todos esos años una unidad editorial, sin embargo el cabezal tuvo modificaciones. Además de que se escribió con mayúsculas, cada palabra tenía una letra capitular y manejó algunos fustes filiformes, sobre todo en la a, la u y la s, que ayudaron a contrastar el peso de la tipografía; algunas letras llevaron serifs como la E mayúscula del artículo el, y las letras l y s; cada palabra abría con una capitular, con fustes filiformes, en formato horizontal (Figura 9).

En 1905 y 1906 el cabezal de la portada interior se modificó, El Mundo Ilustrado se presentó con una tipografía manuscrita o caligráfica perteneciente a los tipos de escrituras inglesas.22 Las tres palabras se encontraban enlazadas en mayúscula y minúsculas. En todas las portadas se usó un marco del mismo tamaño para colocar la imagen correspondiente, generalmente fueron fotografías con varios temas: acontecimientos políticos del momento, retratos de personajes ilustres tanto a nivel nacional como internacional, edificios y esculturas recién inauguradas, pinturas o grabados de arte, fotografías ganadoras de concursos organizados por el propio semanario, principalmente (Figura 10).

Entre 1907 y 1908 el cabezal de la portada interna volvió a cambiar, ahora el título El Mundo Ilustrado se escribió con condensadas romanas con serifs, al igual que en la portada interior de 1904 cada palabra abría con una capitular, con fustes filiformes tipo condensado. Formato horizontal (Figura 11). Los artistas que participaron en esta época fueron varios, los más importantes: Carlos Alcalde, Alfredo Flores, C. Olvera, Rafael Lillo, Antonio Gedovius, C. Godoy, Sixto, Alberto Garduño, S. Amador, León del Valle, J. de M. Pacheco y los fotógrafos: Manuel Ramos, Valleto, Marck y Lange entre otros.

En 1905 Rafael Reyes Spíndola tuvo que irse una larga temporada a Europa para atender su salud. Como director de la publicación quedó Luis G. Urbina y como jefe de redacción José Gómez Ugarte.23 En junio de 1908 el empresario se vio en la necesidad de vender la revista a una Sociedad Anónima. En la nota editorial del 7 de junio de ese año se señaló que la nueva compañía iba a tomar posesión a partir del siguiente mes, pero se aclaró que “los elementos artísticos y literarios quedaban al servicio de la nueva empresa como parte valiosa para las reformas que se pensaban realizar”.24 Luis G. Urbina continuó en su puesto hasta julio de 1908. La revista se siguió publicando sin cambios hasta diciembre de 1908, se respetó el formato tipo tabloide y continuaron editándose las dos portadas, la externa y la interna, solamente en el segundo semestre las fotografías de personajes ilustres o de arquitectura aparecieron generalmente ornamentadas con un marco floral que fue diferente en cada número.

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Figura 11. El Mundo Ilustrado, 3 de febrero de 1907, portada interna, Escalera monumental del Palacio de Correos, fotografía de Kahlo.

SEXTO PERIODO

Se inició en enero de 1909 y se terminó el 3 de abril de 1910. En esta etapa, Víctor M. Garcés fue dueño de la revista, el director fue Luis Lara y Panda y el gerente general Alfonso E. Bravo. Ahora las oficinas se abrieron en la calle de Alfaro número 9, apartado 471. Teléfono Ericsson 1,476 y Cía. Telefónica 471.25 La nueva administración propuso un nuevo formato, más pequeño que el que tenía tradicionalmente, tamaño carta; los editores afirmaron que esta nueva forma era mucho más manuable, menos estorbosa y que además iba a permitir sujetar bien las hojas de las novelas encuadernables.26

Las portadas externas o carátulas, diseñadas por Rafael Lillo, fueron las mismas en todo el primer semestre de 1909, con dos tintas: blanco y rojo (Figura 12). La tipografía que se eligió para el título fue de fantasía sin patines, de tipo palo seco. Para el segundo semestre solo hubo dos diseños de tipo floral. Las portadas internas manejaron en el cabezal El Mundo Ilustrado una tipografía gótica fractur lineal, esta propuesta editorial se mantuvo hasta el 7 de noviembre (Figura 13).

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Figura 12. El Mundo Ilustrado, 3 de enero de 1909, carátula o portada externa, dibujo de Rafael Lillo.
Figura 13. El Mundo Ilustrado, 25 de julio de 1909, portada interna, señores Presidente y Vicepresidente de la República, foto El Mundo Ilustrado.

 

A partir del 14 de noviembre de 1909 y hasta el 24 de abril de 1910 el cabezal volvió a ser el que se manejó en 1907, del tipo romano con patines, palabras que abrían con una capitular, fustes filiformes tipo condensado y formato horizontal. Es importante señalar que en el último trimestre de 1910 se comenzaron a abaratar los costos y en buena parte de la revista se usó papel de muy mala calidad, sólo en algunas secciones centrales manejaron papel más fino tipo couché.

Los temas de las portadas fueron principalmente fotografías de personajes ilustres o de edificios importantes, con marcos ornamentados de diseños diferentes. Sobresalieron las fotografías de Mack. En esta etapa continuó participando en las notas editoriales el doctor Manuel Flores. En el diseño interior de la revista colaboraron, sobre todo, los ilustradores Antonio Gedovius y Rafael Lillo y, en menor medida, Alberto Garduño. En este momento se contó con una serie de secciones bien establecidas, que continuaron durante el resto de vida del semanario. Estas fueron: Semana o editorial, Crónicas científicas, Revista universal, Musa castellana, Espacio para novelas, Teatrales, Páginas femeninas, Usos de sociedad, Junto a la cuna, El médico en casa, Arreglo de las habitaciones y Moda.

SÉPTIMO PERIODO

Se desarrolló del 3 de abril de 1910 a junio de 1912. En esta etapa la Compañía Editora Nacional, constituida ante notario público, tomó a su cargo la publicación del semanario, así como las de las revistas colegas: Arte y Letras y La Semana Ilustrada, constituyendo una familia. El directorio se integró de la siguiente manera: presidente, José Luis Requena; director general, Ernesto Chavero; y gerente, Manuel S. Palacios. Su domicilio estuvo en la calle de Alfaro número 9, apartado postal 2570.27 El 17 de abril los nuevos dueños anunciaron que El Mundo Ilustrado iba a volver al tamaño tabloide que había tenido en sus inicios. Este cambio se hizo para complacer al público que ya había señalado reiteradamente que no les había agradado la revista en formato pequeño.28 El último número con tamaño carta fue el del 24 de abril de 1910 y el primero en formato grande apareció el primero de mayo. Cabe decir que la Compañía Editora Nacional hizo lo posible para que el semanario recuperara la calidad que tenía en su época de oro. Continuaron manejándose dos portadas: la externa y la interna. La externa fue a color con una gran variedad en la tipografía y en la composición; las internas se editaron en blanco y negro y mostraron generalmente fotografías de edificios, monumentos o personajes ilustres en marcos de diferentes estilos. Los ilustradores que participaron en ese momento fueron Alberto Garduño, Antonio Gedovius, Neve y fotógrafos como Mack o Lange. Los cabezales que manejaron fueron los mismos que usó la revista desde 1907.

El primero de enero de 1911 la revista cambió de domicilio, su nueva dirección fue en la 4ª calle de Humboldt número 52, apartado postal 149. Las oficinas ya contaban con servicio telefónico en Mexicana y Ericsson 485.29 En el último semestre de esta etapa enero-junio de 1912, el único que apareció como responsable de la publicación fue Ernesto Chavero como director general.30

 

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Figura 14. Carátula única, enero de 1913, dibujo de Severo Amador.
Figura 15. El Mundo Ilustrado, 5 de enero de 1913, carátula o portada externa, dibujo de Antonio Gedovius.

OCTAVO PERIODO

Fue breve, pues duró solo un semestre, de julio a diciembre de 1912. El semanario siguió perteneciendo a la Compañía Editora Nacional. En los datos del directorio de la revista, el 7 de julio de 1912 apareció como director José F. Elizondo y como Gerente Alfredo Petit. Ocupó el mismo domicilio que en el periodo anterior, 4ª de Humboldt número 52, apartado postal 149.

Continuaron manejándose dos portadas. Los ilustradores que participaron en la elaboración de las externas fueron principalmente Antonio Gedovius y Alberto Garduño, aunque hubo otros, como Saturnino Herrán que realizó una de las de diciembre. La portada interna continuó publicándose solo en blanco y negro con fotografías de acontecimientos relevantes del momento. Tampoco en este periodo hubo cambios en el cabezal.

NOVENO PERIODO

Comprendió todo el año de 1913. Su principal característica fue que el semanario ahora era propiedad de la empresa Actualidades, Arte y Literatura. En los datos editoriales volvió a aparecer como director propietario Ernesto Chavero, con domicilio en la 3ª. Calle de la Rinconada de San Diego Neri número 41, apartado postal 149, teléfonos: Mexicana 20-85 y Ericsson 14-51.31

La publicación en ese periodo solo tuvo una portada. El cabezal El Mundo Ilustrado utilizó una tipografía de fantasía enlazada sin considerar el espaciado de las letras, con el manejo de dos capitulares en las palabras “el” y en “ilustrado”. La mayoría de las portadas fueron fotografías de acontecimientos relevantes o de edificios o personajes ilustres, sobresalieron los fotógrafos: Khalo, Mack y Clark y el ilustrador Alberto Garduño. Solo en el mes de enero se publicó una carátula con un dibujo de Severo Amador (Figura 14) y otro de Antonio Gedovius (Figura 15).

DÉCIMO PERIODO

La duración de esta etapa fue de enero al 20 de septiembre de 1914, debido a que sus rotativas fueron incautadas por el gobierno de Venustiano Carranza, suerte que tuvieron los demás talleres y empresas porfirianas dedicadas a la comunicación. Durante todo ese momento, la publicación continuó perteneciendo a Actividades, Arte y Literatura; el puesto de Dirección General lo ocupó Eduardo I. Aguilar y como jefe de redacción estuvo Manuel de la Torre. Su nuevo domicilio estuvo ahora en la 5ª. calle de Bucareli, número 116, apartado postal 149. Los colaboradores literarios de ese momento fueron José Juan Tablada, Federico Gamboa, Jesús M. Rábago, Nemesio García Naranjo, Rubén Valenti y Antonio Ramos Pedroza.32

De nuevo volvieron a manejarse las dos portadas y hubo tres tipos de cabezales. El primero fue igual al de 1912, el segundo fue diseñado con una tipografía también de fantasía, con fustes filiformes de influencia Art Nouveau. El tercero manejó una tipografía de fantasía muy redonda sobrepuesta. A pesar de la difícil situación por los tiempos que se vivían a causa del inicio de la Revolución, los responsables del semanario se esforzaron para que no disminuyera la calidad y capacidad creativa en la publicación, sin embargo esto no fue tan sencillo de cumplir y se tuvo que hacer gala de una gran creatividad para suplir la carencia de recursos humanos y materiales, de tal suerte que la mayoría de las portadas de esos meses fueron fotografías pertenecientes a Salcedo sobre personajes ilustres o acontecimientos del momento y se evitaron las ilustraciones y el derroche de color (Figuras 16 y 17).

CONCLUSIONES

El diseño editorial de El Mundo Ilustrado se caracterizó por ser muy variado, por conservar una alta calidad artística en su composición y porque supo combinar ilustraciones y fotografías en sus portadas. Los artistas que participaron en su realización gozaron de un gran reconocimiento por parte de los directivos de la revista, lo que se pudo apreciar porque constantemente se publicaron notas que halagaban el trabajo y la alta calidad de los dibujos y porque los artistas firmaron sus obras. Los ilustradores estaban convencidos de que hacían una labor distinta a la de un artista plástico, pero no por ello menos importante. Esta idea se encuentra magníficamente explicada en un artículo dedicado a Rafael Lillo, publicado el 27 de septiembre de 1908, en el que sin proponérselo el editorialista marcó las principales diferencias entre el artista plástico y el diseñador:

Tiene el ilustrador de periódicos una labor excepcionalmente difícil: se requiere una finura de observación; una ductilidad extraordinaria, un dominio nada común de la técnica […] [debe] recoger las impresiones de una rápida lectura y luego darles forma adecuada y, finalmente ha de trasladarlas con precisión y firmeza en un tiempo brevísimo de una a otra edición […]

Labor intensa que cuando es fecunda y bella puede valer lo que una obra maestra […] si bien no puede tener nunca la perdurabilidad de las grandes obras, es quizá más provechosa para el desenvolvimiento general, más fructífera para el desarrollo de la cultura artística, más valiosa por su acción social, eminentemente educativa…

A los museos van los privilegiados a disfrutar de los incomparables tesoros de arte. El magazine, el periódico, la revista, van de mano en mano, y si han de llenar un objeto noble, si han de cumplir una misión social distinta de la meramente industrial y comercial, deben ir sembrando por doquiera un germen de verdad, de felicidad, de arte33 [Figuras 18 y 19].

 

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Figura 16. El Mundo Ilustrado, 22 de febrero de 1914, portada externa o carátula, Teatro Principal, Mimí Derba y Teresita Calvo en la zarzuela mexicana “El sr. Frío”, fotografía de Salcedo.
Figura 17. El Mundo Ilustrado, 3 de mayo de 1914, portada externa o carátula, Ramón Moya, marino de la Escuela Naval de Veracruz que más se distinguió en el ataque contra los americanos. Fotografía Salcedo.
Figura 18. El Mundo Ilustrado, 27 de septiembre de 1908, Rafael Lillo en un retrato al óleo de Antonio Gedovius.
Figura 19. El Mundo Ilustrado, 7 de abril de 1907, Rafael Lillo, “La mujer y la muerte”.

 

Notas

* Este artículo muestra los avances de investigación, producto de la compilación y análisis de casi 1 400 portadas que tuvo El Mundo Ilustrado durante los veinte años que duró su publicación, de 1894 a 1914. Se pretende que los resultados finales de esta investigación se puedan consultar en una página web, medio que permitirá un acceso dinámico al posible lector, debido a que podrán apreciarse las portadas de manera cronológica o bien establecer vinculaciones temáticas de todas las imágenes. En un buscador se colocarán palabras clave para que se desplieguen todas las portadas que tengan que ver con dicho tema. Algunos de estos serán: a) diseño editorial, b) ilustradores, c) fotógrafos, d) edificios modernos del porfiriato, e) edificios históricos, f) esculturas, g) paisajes, h) escenas típicas, entre otros.

1 Véase Luz del Carmen Vilchis (2010). Historia del diseño gráfico en México (1910-2010). México: Conaculta, 525 pp. Arrancar la historia del diseño gráfico en México en 1910 tal vez se deba más a la conveniencia de manejar exactamente un siglo como lo señala el título de la obra. Esta postura cronológica no considera que las modificaciones económico-políticas y sociales no esperan el cambio de una década para manifestarse.

2 Véase Dina Comisarenko (2006). Diseño industrial mexicano e internacional. México: Trillas, y Manuel Álvarez Fuentes-Dina Comisarenco Mirkin (2008), “Diseño industrial México”, en Silvia Fernández y Gui Bonsiepe, Historia del diseño en América Latina y el Caribe. Industrialización y comunicación visual para la autonomía, Sao Paulo: Editora Blücher, pp. 172-185.

3 María González de Cossío, “Diseño gráfico México”, en Silvia Fernández y Gui Bonsiepe, op. cit., pp. 186-200.

4 La identificación de los artistas fue posible gracias a que en numerosas portadas, dibujos o cabezales la administración del semanario les permitió firmar sus trabajos.

5 Antoni Saborit (2003). El Mundo Ilustrado de Rafael Reyes Spíndola. México: Grupo CARSO-Condumex, p. 16 y Rosa Denise Hellion Puga (2006). Exposición permanente: Anuncios y anunciantes en El Mundo Ilustrado 1905-1908. Tesis de Maestría en Historiografía de México. México: Universidad Autónoma Metropolitana, Azcapotzalco, División de Ciencias Sociales y Humanidades, p. 32.

6 El Mundo. Semanario Ilustrado, 14 de octubre de 1894.

7 Véase María Esther Pérez Salas (2001). “Estudio preliminar” (19 pp.), en Establecimiento tipográfico de Ignacio Cumplido. Libro de muestras, 1871, facsimilar. México: Instituto de Investigaciones Doctor José María Luis Mora, s. p. La investigadora referida detectó en la obra de Cumplido quince modelos diferentes de las distintas familias de letras, en diversos tamaños, que se empleaban principalmente para títulos. Estos son: condensadas romanas, romanas extendidas, egipcias, clarendon, extendidas egipcias, extendidas clarendon, capilares, de fantasía, de adorno, góticas, secretarias, escrituras inglesas, garibaldinas, notaría y caligráfica, pp. 14-15.

8 Ibídem, 25 de febrero de 1895.

9 Antonio Saborit, op. cit., pp.16-17.

10 El Mundo. Semanario Ilustrado, 9 de junio de 1895.

11 Ibídem, 21 de junio de 1896.

 

12 Véase Ignacio Cumplido, op. cit.

13 Clara Guadalupe García (2003). El periódico El Imparcial. Primer periódico moderno de México. México: Centro de Estudios Históricos del Porfiriato, A. C., p. 32.

14 Rosa Denise Hellion Puga, op. cit., p. 37.

15 Véase Ignacio Cumplido, op. cit.

16 Ibídem.

17 El Mundo Ilustrado, 27 de diciembre de 1903.

18 Para mayor referencia véase “El periodismo moderno”, en El Mundo Ilustrado, 1º de enero de 1904.

19 Rosa Denisse Hellion Puga, op. cit., p. 43.

20 Ibídem, p. 42.

21 Véase Martin F. Le Coultre y Aiston W. Purvis (2003). Un siglo de carteles. Barcelona: Gustavo Gili, 448 pp.

22 Véase Casimiro Castro, op. cit.

23 El Mundo Ilustrado, 8 de enero de 1905.

24 Ibídem, 7 de junio de 1908.

25 Ibídem, 3 de enero de 1909.

26 Ibídem.

27 Ibídem, 3 de abril de 1910.

28 Ibídem, 17 de abril de 1910.

29 Ibídem, 1 de enero de 1911.

30 Ibídem, 7 de enero de 1912.

31 Ibídem, 5 de enero de 1913.

32 Ibídem, 5 de abril de 1914.

33 Ibídem, 27 de septiembre de 1908.

FUENTES DE CONSULTA
Hemerografía

El Mundo. Semanario ilustrado (1894-1899). El Mundo Ilustrado (1900-1914).

 

Bibliografía

García, Clara Guadalupe (2003). El periódico El Imparcial. Primer periódico moderno de México. México: Centro de Estudios del Porfiriato.

Fernández Silvia y Gui Bonsiepe (2008). Historia del diseño en América Latina y el Caribe. Industrialización y comunicación visual para la autonomía. Sao Paulo: Blücher.

Hellion Puga, Rosa Denise (2006). Exposición permanente: Anuncios y anunciantes en El Mundo Ilustrado 1905-1908. Tesis de Maestría en Historiografía de México. México: Universidad Autónoma Metropolitana, Azcapotzalco-División de Ciencias Sociales y Humanidades.

Le Coultre, Martin y F. Aiston W. Purvis (2003). Un siglo de carteles. Barcelona: Gustavo Gili.

Ortiz Gaitán, Julieta (2003). Imágenes del deseo. Arte y publicidad en la prensa ilustrada mexicana (1894-1939). México: UNAM-Facultad de Filosofía y Letras-Instituto de Investigaciones Estéticas. (Colección Posgrado 22).

Parramón Vilasaló, José María (1987). Así se dibujan letras, rótulos, logotipos, 11ª. ed., Barcelona: Parramón.

Pérez Salas, María Esther “Estudio preliminar” (2001). En Establecimiento tipográfico de Ignacio Cumplido. Libro de muestras, 1871 (facsimilar). México: Instituto de Investigaciones Doctor José María Luis Mora.

Saborit, Antonio (2003). El Mundo Ilustrado de Rafael Reyes Spíndola. México: Grupo CARSO/Condumex.

Vilchis, Luz del Carmen (2010). Historia del diseño gráfico en México 1910-2010. México: Conaculta.